martes, 25 de noviembre de 2008

Marinero

Navego, sólo agua alrededor. No vislumbro tierra, pero no me preocupa. Mis pensamientos están ocupados con las fosas abisales del fondo océanico, donde habita el monstruo que azota mi embarcación. Sé que el casco es duro, pero lo que no sé es cuánto. Su distorsionada sombra acompaña mi rumbo, a veces tan cerca que oigo su terrible aliento; otras tan lejos que su presencia no parece más que una terrible imaginación. Los vientos ya no me son favorables, las estrellas rehuyen mi astrolabio, la niebla se ha aliado con la noche contra mis ojos. Capitán y grumete, todo se resume en mí mismo. Sólo yo contra el mar y sus secretos. No deseo llegar jamás a puerto.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Lago

Tus pies de barro en la orilla los consumen tus propias aguas. Ardes y te secas. Fría, calculadora, apuntas bien al corazón de la mansa extensión de líquido. ¡Plof! Cae otra piedra, bien elegida, bien escondida. Cada una que se hunde en el lago, no trae sino revuelto de lodo. Del fondo. De los abismos inexplorados. Las ondas poco a poco se apagan, después de un corto recorrido. Mas el lodo flota hasta la honesta superficie, removiendo flacos sentimientos, vagos recuerdos del vacío. Pero no tarda en volver a la oscuridad, emociones censuradas, recortadas, amputadas. El lago ya no recuerda de tus turbulencias. Ya no recuerda tu nombre. Ya no recuerdas tu pasado.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Hundido

Ya no soy nada. Destruído en superficie y en profundidad. Tocado en la línea de flotación. Ya no para de entrar agua. Mis marineros ya no son capaces de detener la inundación de mis sentidos, de mis acciones, de mi yo. Los motores se han parado, el ancla está echada y los botes salvavidas inservibles. No consigo distinguir babor de estribor, proa de popa. El agua y la sal rellena mi interior, puro mineral y fluido primordial. El azul sin fin reclama mi presencia en su seno, de donde surgí. Ya me rindo a sus cantos de sirena y sus olas de Poseidón. Vuelvo al caldo de donde surgió toda vida. Destruído pero no muerto. Inmortal en su seno, vivo en su alma.

Menos seria

Cada vez que tu sombra me sobrevuela no siento sino decepción. Comunicación es la palabra clave. Te pareces a tu sombra, muda y fría, oscura y plana. Siento dentro de mí tu errar, vagando entre mundos. No sabes a cuál perteneces y pretendes que yo lo sepa. Tu boca cerrada no suelta letras con sentido; ya sólo me queda un recuerdo. Me diste lo que te sobraba, me regalaste tu cuerpo y yo el placer, ¿es todo? Eso escribiste en los campos de la verde sabiduría, donde las ondas se perdieron en el sin fin de la evolución. Atrapada en tus redes psíquicas, atascada en el pozo de la adolescencia: la luz no siempre es la salvación. Engancha el maldito reloj y recorre tu interior. ¿Acaso ves razones o simplemente hechos? ¿Decisiones o simplemente causas? ¿Libertad o simplemente manipulación? Dos palabras te bastaron para definirnos y la extrañeza para separarnos. El reloj sólo se detiene para ti.

Chocolatinas insípidas/Calamares verdes

Ella nos dio su cuerpo y yo me lo fumo y la siento dentro de mi y se revuelve en mi sangre y me llega hasta la punta de los dedos y su sabor me alegra el día y por fin sonrío aunque todo vaya fatal. No me mires con esa cara, mi rostro la refleja. Ella es prisionera de sus inútiles leyes y yo la ayudo a existir, es su derecho, exterminadores de especies. La lava del volcán fluye en mis pulmones y deseo ser. Cansada de sus mentiras y yo la consuelo a mi manera. Te doy las gracias por la tranquilidad, la creatividad y el volar. Es hora de comer.

Atasco

No encuentro la salida de mi interior. Soy prisionero de mi cuerpo. Quisiera expandirme hasta el infinito, como los gases. Ser una molécula sin rumbo fijo y vida eterna; verlo todo, experimentarlo todo y olvidarlo todo para volver a disfrutarlo, cada segundo único e irrepetible. Quisiera ser como la espuma del mar, que rompe para unirse con el todo y volver a surgir, como si no hubiera existido nunca antes. Ser una gota de agua que pertenece al océano universal y no cansarme de serlo. Quisiera esconderme dentro de ti para ser otra persona y yo mismo a la vez, uno y dos. Ser dos seres en uno y crecer hasta unificar al resto de personas en una: la humanidad.

Estado de confusión tras un corto encuentro

Como los colores, mis sentimientos se mezclan en un todo amorfo y no soy capaz de distinguirlos. El vacío del estómago y la confusión de la mente me llevan a la tristeza, madre de las lágrimas e hija de la soledad. El frío de tu cariño y el calor de tu sábanas agrieta aún más la tabla sobre la que me hallo. Confundo tus labios. La lejanía dibuja tus radiantes sonrisas inocentes sobre el fondo rojo del estrecho. ¿Acaso estoy encadenado por tu cartera? Nado entre tu aprecio y tu amor, pero no llego a anclar en ninguna orilla. Perdido en otra tierra, perdido en mi laberinto, perdido entre tú y yo.